viernes, 25 de septiembre de 2009

INTRODUCCIÓN:

Generalmente se considera que las conocidas como GUERRAS CÁNTABRAS,dirigidas personalmente por el emperador,transcurrieron del año 26 al 19 a.C.,pero astúres y cántabros,pueblos protagonistas de este episodio,ya se habían puesto frente a las legiones de Roma en el 29 a.C. en apoyo a los vacceos,aunque finalmente estos últimos renunciaron a la lucha.No obstante parece que en el transcurso de estos tres años,entre el 29 y el 26 a.C., hubo otras escaramuzas infelízmente celebradas en Roma como triunfo.Finalmente,en el 16 a. C.,se produce la última revuelta cántabra,que para algunos,como E. Peralta Labrador,marca el fín de las guerras (éste fija asímismo el comienzo de las guerras en el 29 a. C.).
Es por ello que una vez Octavio Augusto se hace con el poder en Roma,manda abrír las puertas del templo de Jano en clara declaración de guerra a astúres y cántabros,cuya insolencia no podía consentír más el poder establecido.Además de eso había un claro componente económico en el interés del emperador por conquistar el Noroeste de la península: la riqueza mineral.Importantes yacimientos de oro,cobre,plomo,hierro,etc.,le parecerían al augusto suficiente patrimonio para rentabilizar la inversión belicista en ciernes.Cabe destacar también el lógico interés que tendría para el Imperio que las flotas Armada y comercial pudieran tocar puerto en estas costas habitadas por "salvajes".

Sin embargo,no fue precisamente la conquista de la cornisa Cantábrica (y con ella de toda la península ibérica) un camino de rosas para los ambiciosos legionarios;al contrario,hubieron de sufrír importantes reveses en sus incursiones montañesas.Pero la peor parte,como siempre,la llevaron los vencidos,cuya obstinación en la lucha por sacudírse el molesto yugo,llevó a los generales romanos a sacrificar y mutilar bárbaramente a todo el que pudiese empuñar un arma.Tales atrocidades las atribuyen las fuentes al general Agrippa,amigo y yerno de Octavio,en el 19 a.C..Sin embargo,ya en el 22 a.C.,los astúres se levantan en armas contra el general Carisio debido a su crueldad,de lo que se puede extraer que era un "carnicero".Este episodio le costaría no en vano la legacía en favor del general Cayo Furnio,su auxiliador.

Las crónicas que nos han llegado de esta guerra distan mucho de ser el relato pormenorizado que Julio César nos dejó escrito de su campaña en las Galias.Parece ser que en este caso fue Tito Livio el encargado de relatar lo acontecido.Desgraciadamente se han perdido los libros que narraban el "bellum Cantabricum et Asturicum".Tendremos que conformarnos pues con las citas de Floro,Dión Casio y Orossio,así como los datos geográficos transmitidos por Ptolomeo,Plinio o Estrabón.Otros autores,como Flavio Josefo,Plutarco o Apiano,también hacen mención del tema que tratamos.Un poco de aquí y un poco de allá que es lo único de lo que se han podido servír los investigadores durante siglos (principalmente el XX) para trazar cada cual su hipotética reconstrucción geográfica y cronológica de los hechos.

Hoy sabemos que las guerras cantábricas fueron una realidad,en contra del pensamiento de un sector de la ciencia que sostenía que se trataba de un cuento.A este escepticismo respondió magistralmente el profesor Eduardo Peralta Labrador,que abrió la veda de la excavación a la caza del escenario bélico con resultados inimaginables para el más optimista.Los hallazgos realizados resultan ser de mucha ayuda en la comprensión de las fuentes escritas,sin embargo Peralta se ha encontrado con un problema de compleja solución: "el problema de Aracelium".

CONTINUARÁ...

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